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¿Existen riesgos de poner un asistente en el domicilio?

Publicado por ASISTED el 9 noviembre, 2018

 

riesgos al poner un cuidador en el domicilio

Poner un asistente en el domicilio ocurre cuando un familiar se hace mayor y comienza a desarrollar  algún grado de dependencia. Los miembros de la familia, empezamos a valorar el recurrir a un apoyo externo para que le ayude en su día a día y le haga compañía.

Lo que buscamos es la tranquilidad, confianza y seguridad que nos pueda ofrecer, a la familia y al dependiente, un asistente profesional. Para ello hemos de ser muy exigentes y rigurosos a la hora de seleccionar a quien vamos a meter en el domicilio.

A veces, tendemos a seleccionar cuidadores independientes, que puede que no estén cualificados ni formados para gestionar el abordaje adecuado de la asistencia. Normalmente, porque vienen recomendados por conocidos o por ahorrarnos dinero al no contratar a un asistente profesional a través de una agencia especializada.

La seguridad de poner un asistente en el domicilio a través de ASISTED

Emplear a un asistente en el domicilio a través de una empresa, no se compara a la tranquilidad que un cuidador particular pueda prometernos. En muchas ocasiones, lo barato nos puede acabar resultando caro, y podemos estar poniendo en riesgo la calidad de vida de quien más queremos.

Si somos extremadamente selectivos en la selección de un cuidador para nuestros hijos pequeños, deberíamos ser igual de cautelosos cuando lo hacemos para nuestros mayores.

Los niños y los ancianos son los dos colectivos más vulnerables de la sociedad. Es nuestra obligación y deber el velar siempre por sus derechos y protección.

Nunca podemos fiarnos al cien por cien de un cuidador que hayamos contratado de manera independiente. Los riesgos de no hacerlo con una agencia son muy altos. Riesgos como abusos, malos tratos, robos, manipulación, chantajes y otros que se dan con más frecuencia de la que nos podamos imaginar.

Un caso real

Compartimos con vosotros el testimonio de un hombre de 43 años que ha conocido ambas realidades como ejemplo real:

“En 2008 nuestro padre falleció de cáncer. Somos varios hermanos pero fui yo el que optó por mudarse a casa de nuestros padres para acompañar a nuestra madre y evitar que se sintiera sola y paliar el proceso de duelo lo máximo posible.

A los pocos meses mi madre había desarrollado Alzheimer y hasta el final de su enfermedad cuidé de ella 24 horas al día, 7 días a la semana. Mi padre tenía una única hermana de avanzada edad y mayor que él, que tenía problemas crónicos graves de corazón. Mis hermanos se organizaban como podían para estar pendientes de sus necesidades, pero sabíamos que no era suficiente y que debíamos contratar a una persona para que viviera con ella y la atendiera correctamente.

Mi tía no quería hacerlo por una agencia porque quería ahorrarse dinero y finalmente escogió a una cuidadora independiente como interna a un precio más asequible.

Se ganó su confianza hasta el punto que la puso en contra nuestra, la aisló de nosotros y la manipuló utilizando el miedo y el chantaje hasta el punto que le sacó más de 70 mil euros para montar un negocio con su pareja, le hizo gestionar su permiso de residencia, le convenció pagar para traer a su hijo de Perú a España y lo metió a vivir en casa de nuestra tía.

Cosas muy desagradables que aún hoy en día nos generan impotencia. Mi tía callaba y no se quejaba por el miedo que le había metido en el cuerpo su cuidadora de que si la despedíamos, la acabaríamos metiendo en una residencia.

Fui el primero en darme cuenta de que esa buena cara que nos ponía cuando íbamos de visita era solo una fachada. Dos veces acabó mi tía en urgencias a punto de morir porque le había administrado mal la medicación y jamás lo reconoció.

Fue entonces cuando comenzamos a gestionar cambiarla por otra pero coincidió con un bajón en la salud de nuestra tía. Pocos días después falleció. Sin saberlo, le había administrado hipnóticos para tenerla dormida la mayor parte del día para que no diera problemas.

Muchas veces te enteras de lo peor cuando ya ha muerto tu familiar. ¿Y con qué nos encontramos? Con todo lo mencionado con anterioridad, con haberse llevado de casa de nuestra tía 90 mil euros que guardaba en metálico.

Con papeles en los que había estado ensayando su firma para retirar dinero de su cuenta. Y con el chantaje hacia nosotros de que si no le dábamos un buen finiquito, nos denunciaría por contratación ilegal. Os podría contar más cosas.

Al final aceptamos, le hicimos firmar un documento y la sacamos para siempre de nuestras vidas. Fue muy doloroso aprender a posteriori el trato tan horrible al que nuestra tía había sido sometida durante cuatro años.

Como experiencia con asistentes profesionales contratados por agencia, cuando mi madre empeoró debido al desarrollo de una enfermedad pulmonar que le hizo estar atada a un concentrador de oxígeno los últimos trece meses de su vida, tuve que recurrir a introducir a alguien en casa para que me ayudara durante los últimos tres.

Fui directo a una agencia sin pensármelo dos veces. No sólo nunca tuve problemas con la asistente profesional sino que a día de hoy, 5 años tras la muerte de mi madre, seguimos manteniendo una amistad y un cariño absolutos.

No se me ocurriría en mi vida contratar asistencia sin que haya detrás una empresa que responda ante cualquier problema o situación por el asistente. La seguridad y tranquilidad que me ofrecieron no hay dinero que lo pague.

Gracias a todas aquellas agencias que velan por la calidad de vida de sus clientes proporcionando asistencia profesional humana y experimentada.”

Para concluir, deseamos volver a recalcar la importancia y seguridad de realizar la contratación de un asistente profesional a través de una empresa que ofrecerá las soluciones correctas para evitar poner al cliente en riesgo.

En ASISTED proporcionamos asistencia personalizada a tu familiar para ayudarle a vivir en las mejores condiciones físicas y emocionales posibles. Además y a diferencia de cualquier agencia de colocación, nuestros empleados están en Régimen General de la Seguridad Social.

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